Archivos Mensuales: noviembre 2014

El tono narrativo

Desabrido, amable, paternalista, falso, irónico, sarcástico, hiriente, inquisitivo, indeciso, monótono, indulgente, disciplente, confidencial, erótico, agresivo, dubitativo… ¿Alguien da más? Sí, seguro que podríamos seguir sumando porque cuando se habla del TONO NARRATIVO existen muchas opciones, todas aquellas actitudes que pueda tomar la voz del narrador dentro de la obra literaria.  Dependiendo de la extensión del texto se pueden combinar diferentes tonos narrativos al mismo tiempo que cada personaje cuenta con su propio tono.

A la hora de clasificar el tono narrativo podemos hablar de dos grandes grupos:

  • TONOS VERACES que se dividen en tono imperturbable, tono confidencial y tono formal.
    • Tono imperturbable: el narrador cuenta la acción sin justificar nada al mismo tiempo que no presenta ningún tipo de duda. Este tono da mucho juego a la hora de contar acciones sobrenaturales o irreales dándolas como ciertas.
    • Tono confidencial: es un tono intimista y confesional que matiza sentimientos y sensaciones a través de la adjetivación acercando la acción al lector.
    • Tono formal: es un tono frío que marca distancia y que tiende al uso de los enunciados afirmativos.
  •  TONOS INDAGATORIOS son aquellos que crean intriga en el lector, desplegando una duda o sospecha. Se dividen en: tono avizor, hipotético, receloso, interrogatorio y dubitativo.
    • Tono avizor: se lanza una sospecha que se oculta y es el tono más utilizado en la novela policíaca.
    • Tono hipotético: se plantean hipótesis, conjeturas, con un sentido exploratorio. Se diferencia del tono avizor en que en este caso se simula un razonamiento, lo importante no es revelar un secreto.
    • Tono receloso: existe una desconfianza en el tono del narrador.
    • Tono interrogativo: se lanzan interrogantes para los que el narrador no tiene respuestas.
    • Tono dubitativo: el narrador no tiene toda la información por lo que se le presentan dudas.

Y tras la explicación en clase nos tocó poner en práctica lo aprendido en un ejercicio en el que teníamos que plantear una misma narración en tres tonos diferentes y éste fue el resultado:

Escrito 5 – El otro barrio, bienvenido

Tono Confidencial – Amable

Sin lugar a dudas mi vida cambió aquella templada tarde de primavera. Mientras que los parques y jardines se inundaban de deliciosos aromas y flores de colores, yo me dirigía con paso firme, aunque sin saberlo, hacía un sombrío bosque. La ciudad vestía sus mejores galas inundándose de vida, y yo paseaba por el otro barrio conducido por una tenue luz que guiaba mi destino por caminos de rígidas plantas que carecían de perfume u olor alguno. Tengo que confesar que no me atreví a tocarlas, ni siquiera me acerqué a ellas pero juraría que eran flores artificiales. Entonces pensé: ¡Quiero regresar a casa!

Tono Frío – Sarcástico / Hiriente

Pobre iluso, no tenía ni idea de lo que le deparaba aquella templada tarde de primavera.  Dócilmente, como un borrego, se alejaba de los parques y jardines que inundaban la ciudad de lo que ellos llaman un delicioso aroma y un espectáculo de colores. Con decisión venía a mi sombría y angosta casa y dejaba la vida de la ciudad para pasear por el otro barrio. Lo conducía una tenue luz ¿pensaría aquel ingenuo que era un destello de sol? El camino estaba plagado de rígidas plantas sin perfume u olor alguno y el muy cobarde las miraba sin acercarse, no se atrevía ni a tocarlas. Su cara reflejaba el deseo de querer volver a casa, fue entonces cuando se lo dejé bien claro y la grité ¡tarde, borrego, tarde…!

Tono Dubitativo

Aquella templada tarde de primavera me sentía confundido, no sabía el porqué, pero mientras los parques y jardines se inundaban de deliciosos aromas y flores de colores, yo iba de camino a lo que creo recordar como un sombrío bosque. ¿Estás seguro que quieres dejar la vida de la ciudad?, ¿estás preparado para entrar ahí, en el otro barrio? me preguntaste. Pero no quise prestarte atención y me dejé conducir con una tenue luz que marcaría mi destino, eso sí lo tenía claro, creo que era lo único. El camino estaba repleto de rígidas plantas sin perfume u olor alguno ¿Por qué no olerán? me pregunté, ¿porqué no te acercas y lo compruebas? me preguntaste. Me sentía perdido y desee regresar a casa, pero… ¿recordaba el camino de vuelta?

Escrito 1 – La sin hueso 

Escrito 2 – Sepelio o casamiento

Escrito 3 – Eres un 8

Escrito 4 – Diaria coincidencia

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Escrito 4 – Diaria coincidencia

Son las ocho de la mañana y entro en la cafetería de la esquina del barrio para tomar el desayuno de rigor en un día laboral, ese que me ayuda a cargar pilas sin hacer que surja la tentación de dar media vuelta, regresar a casa y lanzarme de cabeza a la cama.

Café con leche y un pequeño bollito de pan con semillas en la misma mesa de cada día, junto a un enorme ventanal que deja pasar la luz, reflejándose sobre el periódico que preside la mesa. Parece que tiene la intención de arrojar luz a los asuntos que contiene, pero hay temas que aunque se vean sometidos al fogonazo de un interrogatorio de primer grado, no tienen explicación.

El diario me acompaña hasta que la puerta se abre y entra a toda velocidad un señor de mediana estatura, pelo canoso, barba de un par de días y mirada perdida, parece que el tiempo no ha pasado por él, está exactamente igual que la última vez que lo vi. Me mira pero no me ve, pide un cortado y se sienta en un taburete de madera. Se gira para buscar el periódico y es entonces cuando además de mirarme me ve, parece que la cosa va más allá y me reconoce, le delata su arqueada ceja derecha y una tímida sonrisa.

– Susana, mi alumna más aplicada ¡Cuánto tiempo! ¡Qué alegría verte!Los sombrero de Don Julián

– Hola Don Julián ¿Qué tal se encuentra?

– Pues muy bien, como siempre… ¿Y tú qué tal estás? ¿Continúas en el taller?

Don Julián me enseñó todo lo que sé de mi profesión, desde tomar medidas, a hacer el patronaje, darle vida al fieltro y especialmente me supo transmitir su habilidad, paciencia y exquisito saber hacer con las plumas. Nadie como él para cargar de personalidad y buen gusto todo lo que fuese a parar a la cabeza de aquellas remilgadas nuevas ricas.   Sombreros, pamelas y tocados, no había nada que se le resistiera, simplemente porque él era un artesano con alma de artista.

De repente me dio la sensación que Don Julián podía bucear en mis recuerdos, en aquellos que ahora estaban en la superficie a punto de salir andando por mi boca y me apresuré en volver y contestar con un: sí claro Don Julián, claro que sigo en el taller.

Toda una vida trabajando para que los demás lucieran preciosas cabezas amuebladas para que ahora la suya pareciera en desahucio. Me miró y desde su mundo inundado de enormes plumas blancas, atinó a respirar profundamente y decirme:

– Siento miedo de la enormidad, donde nadie me oye ¿Sabes a lo que me refiero?

Claro que sé lo que me quiere decir pienso, sé perfectamente a lo que se refiere pero no me apetece enredarme en conversaciones íntimas, hace tanto que no nos vemos… Así que contesto con un esquivo: sí,me lo puedo imaginar…

Miro el reloj, son las ocho y media, hora de salir corriendo hacia el taller, los encargos se acumulan y no está la cosa como para demorarse en la entrega de los pedidos. Me giro para despedirme de Don Julián, pero él ya no está, se encuentra sentado en el taburete de madera, viajando en su ausencia y no me queda más que susurrar: tu taller, tus clientas y tus plumas me esperan, hasta mañana papá.

Escrito 1 – La sin hueso

Escrito 2 – ¿Sepelio o casamiento?

Escrito 3 – Eres un 8