Escrito 8 – La ciudad de hojalata

No sabía cómo aquel aparato había llegado allí pero lo que sí que tenía claro en que lo haría funcionar. Sus rasgados ojos verdes estaban perdidos en su minúsculo taller, mientras que las pronunciadas arrugas de su frente gritaban que podrían con aquella máquina y la nuez que atravesaba su marcado cuello maldecía por lo bajinis la mañana en la que ella llegó allí.El amor entre el soldador y la máquina

Jorge lo recuerda a la perfección porque cuando la vió, retiró las enormes gafas de plástico que protegían sus ojos y se detuvo por unos instantes en su complejo engranaje. Se preguntaba de dónde habría salido aquel trozo de hojalata con forma de enigma, en sus más de 10 años cómo soldador jamás había caído una pieza cómo aquella entre sus manos.

Quedó tan fascinado que casi sin darse cuenta activó el soplete que había colocado sobre la mesa de las herramientas y unos enormes chispazos, que parecían que daban la bienvenida a la nueva en forma de centellas, cayeron sobre su brazo izquierdo provocando una quemadura de esas que dejan cicatriz.

En los posteriores meses a aquella llegada Jorge se dedicó en cuerpo y alma en hacer que ella volviera a funcionar, en reparar aquella avería y hacer marchar un engranaje del que parecía depender su respiración. Se empeñó en entender un funcionamiento que parecía estar fabricado en otro planeta y mientras que en algunas ocasiones creía que aquel cacharro había perdido piezas por el camino, en otras veía repuestos defectuosos que hacían imposible una devolución.

Casi cuando ya estaba a punto de rendirse, de reconocer que aquella máquina le vencía, que no la entendía, que no era capaz de repararla, ella empezó a sonar. Un hilo de música alumbró el pequeño y sombrío taller y Jorge sonrió. Era feliz, ella estaba allí, con él, funcionando, había sido capaz de entender su mecanismo, de encajar su engranaje, pero su júbilo sólo pudo ser momentáneo porque a los pocos minutos ella se paró.

La rabia lo inundó, no podía creer que tanto esfuerzo y dedicación cayeran en saco roto en tan solo unos minutos y su furia lo llevó a golpearla con rabia haciendo que cayera sobre el suelo. Las piezas rodaban por el taller cuando Jorge pudo ver que de una de las hendiduras que había en el lateral de aquel cacharro asomaba un pequeño librito, era un manual de instrucciones titulado la ciudad de hojalata.

En el interior de esta guía Jorge pudo encontrar un mapa con flechas y aclaraciones que explicaban el funcionamiento del aparato y una nota al pié de página en la que pudo leer: Jorge no me intentes arreglar para siempre, el amor entre el soldador y la máquina se basa en una unión de ajustes permanentes.

 

Escrito 7 – El frío de Minneapolis

Era habitual que sus neuronas se activaran preguntándose qué demonios hacía allí. En ese justo momento lo estaba haciendo, entonces se detuvo, respiró profundamente y apartó la vista de su fiel compañero, ese que la hacía ver enorme lo diminuto y a ratos la hacía sentirse minúscula, su omnipresente microscopio.

MinneapolisSu reflejo en la cristalera que enmarcaba el testero sur del laboratorio no la dejó indiferente. Allí estaba ella, una futura treintañera disfrazada con una impecable bata blanca. Una Manuela de esencia mediterránea dentro de un espejismo yanqui. Sin embargo el resto veíamos otra cosa, y me incluyo, porque lo que percibíamos era a una hipnótica Manuela que nos arrastraba sin querer con su energía. Espontaneidad y naturalidad dentro de una vida de métodos porque la ciencia en rigor y exactitud pero en que Manuela era de                                                                      todo menos exacta.

Seguía mirándose, perdida en sus pensamientos, con ojos cansados que rogaban un secuestro a casa y pese a todo, una sonrisa enmarcaba sus generosos labios y realzaba unos pecosos carrillos. Su colmillo derecho era un envidioso que quería ganarle terreno, aunque poco tenía que hacer entre tanto encanto.

El frío de la ciudad la palidecía y hacía visible, casi palpables, abundantes hilos azules y verdes en sus sienes. Se podía escuchar cómo su piel se preguntaba cuándo acabaría ese martirio, cuándo dejaría de padecer aquellas punzadas. Manuela estaba convencida que los menos 30 grados bajo cero del exterior difuminaría el reflejo proyectado en la cristalera pero que equivocada estaba, su esencia permaneció allí, justo en el sitio en el que se encontraba y evaporó ese frío que sólo ella podía disipar, el frío de Minneapolis.

El tono narrativo

Desabrido, amable, paternalista, falso, irónico, sarcástico, hiriente, inquisitivo, indeciso, monótono, indulgente, disciplente, confidencial, erótico, agresivo, dubitativo… ¿Alguien da más? Sí, seguro que podríamos seguir sumando porque cuando se habla del TONO NARRATIVO existen muchas opciones, todas aquellas actitudes que pueda tomar la voz del narrador dentro de la obra literaria.  Dependiendo de la extensión del texto se pueden combinar diferentes tonos narrativos al mismo tiempo que cada personaje cuenta con su propio tono.

A la hora de clasificar el tono narrativo podemos hablar de dos grandes grupos:

  • TONOS VERACES que se dividen en tono imperturbable, tono confidencial y tono formal.
    • Tono imperturbable: el narrador cuenta la acción sin justificar nada al mismo tiempo que no presenta ningún tipo de duda. Este tono da mucho juego a la hora de contar acciones sobrenaturales o irreales dándolas como ciertas.
    • Tono confidencial: es un tono intimista y confesional que matiza sentimientos y sensaciones a través de la adjetivación acercando la acción al lector.
    • Tono formal: es un tono frío que marca distancia y que tiende al uso de los enunciados afirmativos.
  •  TONOS INDAGATORIOS son aquellos que crean intriga en el lector, desplegando una duda o sospecha. Se dividen en: tono avizor, hipotético, receloso, interrogatorio y dubitativo.
    • Tono avizor: se lanza una sospecha que se oculta y es el tono más utilizado en la novela policíaca.
    • Tono hipotético: se plantean hipótesis, conjeturas, con un sentido exploratorio. Se diferencia del tono avizor en que en este caso se simula un razonamiento, lo importante no es revelar un secreto.
    • Tono receloso: existe una desconfianza en el tono del narrador.
    • Tono interrogativo: se lanzan interrogantes para los que el narrador no tiene respuestas.
    • Tono dubitativo: el narrador no tiene toda la información por lo que se le presentan dudas.

Y tras la explicación en clase nos tocó poner en práctica lo aprendido en un ejercicio en el que teníamos que plantear una misma narración en tres tonos diferentes y éste fue el resultado:

Escrito 5 – El otro barrio, bienvenido

Tono Confidencial – Amable

Sin lugar a dudas mi vida cambió aquella templada tarde de primavera. Mientras que los parques y jardines se inundaban de deliciosos aromas y flores de colores, yo me dirigía con paso firme, aunque sin saberlo, hacía un sombrío bosque. La ciudad vestía sus mejores galas inundándose de vida, y yo paseaba por el otro barrio conducido por una tenue luz que guiaba mi destino por caminos de rígidas plantas que carecían de perfume u olor alguno. Tengo que confesar que no me atreví a tocarlas, ni siquiera me acerqué a ellas pero juraría que eran flores artificiales. Entonces pensé: ¡Quiero regresar a casa!

Tono Frío – Sarcástico / Hiriente

Pobre iluso, no tenía ni idea de lo que le deparaba aquella templada tarde de primavera.  Dócilmente, como un borrego, se alejaba de los parques y jardines que inundaban la ciudad de lo que ellos llaman un delicioso aroma y un espectáculo de colores. Con decisión venía a mi sombría y angosta casa y dejaba la vida de la ciudad para pasear por el otro barrio. Lo conducía una tenue luz ¿pensaría aquel ingenuo que era un destello de sol? El camino estaba plagado de rígidas plantas sin perfume u olor alguno y el muy cobarde las miraba sin acercarse, no se atrevía ni a tocarlas. Su cara reflejaba el deseo de querer volver a casa, fue entonces cuando se lo dejé bien claro y la grité ¡tarde, borrego, tarde…!

Tono Dubitativo

Aquella templada tarde de primavera me sentía confundido, no sabía el porqué, pero mientras los parques y jardines se inundaban de deliciosos aromas y flores de colores, yo iba de camino a lo que creo recordar como un sombrío bosque. ¿Estás seguro que quieres dejar la vida de la ciudad?, ¿estás preparado para entrar ahí, en el otro barrio? me preguntaste. Pero no quise prestarte atención y me dejé conducir con una tenue luz que marcaría mi destino, eso sí lo tenía claro, creo que era lo único. El camino estaba repleto de rígidas plantas sin perfume u olor alguno ¿Por qué no olerán? me pregunté, ¿porqué no te acercas y lo compruebas? me preguntaste. Me sentía perdido y desee regresar a casa, pero… ¿recordaba el camino de vuelta?

Escrito 1 – La sin hueso 

Escrito 2 – Sepelio o casamiento

Escrito 3 – Eres un 8

Escrito 4 – Diaria coincidencia

Escrito 4 – Diaria coincidencia

Son las ocho de la mañana y entro en la cafetería de la esquina del barrio para tomar el desayuno de rigor en un día laboral, ese que me ayuda a cargar pilas sin hacer que surja la tentación de dar media vuelta, regresar a casa y lanzarme de cabeza a la cama.

Café con leche y un pequeño bollito de pan con semillas en la misma mesa de cada día, junto a un enorme ventanal que deja pasar la luz, reflejándose sobre el periódico que preside la mesa. Parece que tiene la intención de arrojar luz a los asuntos que contiene, pero hay temas que aunque se vean sometidos al fogonazo de un interrogatorio de primer grado, no tienen explicación.

El diario me acompaña hasta que la puerta se abre y entra a toda velocidad un señor de mediana estatura, pelo canoso, barba de un par de días y mirada perdida, parece que el tiempo no ha pasado por él, está exactamente igual que la última vez que lo vi. Me mira pero no me ve, pide un cortado y se sienta en un taburete de madera. Se gira para buscar el periódico y es entonces cuando además de mirarme me ve, parece que la cosa va más allá y me reconoce, le delata su arqueada ceja derecha y una tímida sonrisa.

– Susana, mi alumna más aplicada ¡Cuánto tiempo! ¡Qué alegría verte!Los sombrero de Don Julián

– Hola Don Julián ¿Qué tal se encuentra?

– Pues muy bien, como siempre… ¿Y tú qué tal estás? ¿Continúas en el taller?

Don Julián me enseñó todo lo que sé de mi profesión, desde tomar medidas, a hacer el patronaje, darle vida al fieltro y especialmente me supo transmitir su habilidad, paciencia y exquisito saber hacer con las plumas. Nadie como él para cargar de personalidad y buen gusto todo lo que fuese a parar a la cabeza de aquellas remilgadas nuevas ricas.   Sombreros, pamelas y tocados, no había nada que se le resistiera, simplemente porque él era un artesano con alma de artista.

De repente me dio la sensación que Don Julián podía bucear en mis recuerdos, en aquellos que ahora estaban en la superficie a punto de salir andando por mi boca y me apresuré en volver y contestar con un: sí claro Don Julián, claro que sigo en el taller.

Toda una vida trabajando para que los demás lucieran preciosas cabezas amuebladas para que ahora la suya pareciera en desahucio. Me miró y desde su mundo inundado de enormes plumas blancas, atinó a respirar profundamente y decirme:

– Siento miedo de la enormidad, donde nadie me oye ¿Sabes a lo que me refiero?

Claro que sé lo que me quiere decir pienso, sé perfectamente a lo que se refiere pero no me apetece enredarme en conversaciones íntimas, hace tanto que no nos vemos… Así que contesto con un esquivo: sí,me lo puedo imaginar…

Miro el reloj, son las ocho y media, hora de salir corriendo hacia el taller, los encargos se acumulan y no está la cosa como para demorarse en la entrega de los pedidos. Me giro para despedirme de Don Julián, pero él ya no está, se encuentra sentado en el taburete de madera, viajando en su ausencia y no me queda más que susurrar: tu taller, tus clientas y tus plumas me esperan, hasta mañana papá.

Escrito 1 – La sin hueso

Escrito 2 – ¿Sepelio o casamiento?

Escrito 3 – Eres un 8

Escrito 3 – Eres un 8

Es domingo, temprano, demasiado para ser domingo y piensas: pobre ocho, seguro que se siente amenazado, atemorizado por unas manecillas que lo apuntan directamente sin lástima ni piedad. Parece que lo estás viendo, inevitablemente tiembla porque no sabe de qué se le acusa, qué infracción habrá cometido para generar tal antipatía. Todos callan surgiendo un misterioso silencio cargado de tensión que sólo se atreve a romper el segundero para tomar la palabra con un discurso vacío.

Piensas en la catástrofe que sucederá si el ocho continúa con sus temblores, sabes que terminará desarmándose y eso sería un auténtico riesgo para sus superiores e inferiores que ven peligrar la armonía y precisión de la maquinaria. Que ese maldito ocho deje de moverse, que cese su tiritar antes de que todo esto no tenga remedio, te repites una y otra vez, Despertador rojo - Relato: Eres un 8aunque llegados a ese punto ya es demasiado tarde, no hay vuelta atrás, te has convertido en ocho.

Eres redondo, dos partes que por el momento forman uno pero que no podrías asegurar hasta cuándo porque no hay forma de parar de rodar por la cama. Sientes cómo te enredas con las sábanas, los dos círculos que forman tu cuerpo cada vez se entienden menos y tus movimientos son apresurados y bruscos. Piensas que no tienes nariz y que tampoco tienes brazos ni manos para poder palparla y asegurarte que continúa ahí, en su sitio, cumpliendo su misión porque: ¿sigues respirando, verdad?

Perversa pregunta, maldices al espíritu nostálgico que venció a la funcionalidad de la alarma de tu smartphone y te condujo a cambiarlo por un precioso y brillante despertador rojo de lata porque está claro, lo vintage es tendencia. Llegados a este punto a ti la moda te da igual, lo único que quieres es  ser un ocho digital con líneas rectas y formas cuadras, un ocho que te permita pararte aquí y ahora.

Escrito 1 – La sin hueso

Escrito 2 – ¿Sepelio o casamiento?

Escrito 2 – ¿Sepelio o casamiento?

El griterío se aproxima, un vocerío que en ocasiones viene acompañado de la felicidad y el júbilo del casamiento y en otras tantas es reflejo del sufrimiento y desesperación que arrastra la muerte. Los seis años de Candela no están dispuestos a perder ni un segundo con reflexiones de tipo moral, lo único que desea al escuchar que se acerca la comitiva es salir disparada hacia la cocina, esquivando el saliente del taquillón que decora el pasillo, localizar el banquito de madera blanco que su abuela utiliza para tender y arrimarlo a toda prisa hasta la ventana que por suerte siempre se encuentra abierta. Ya está preparado el palco VIP para disfrutar del espectáculo.

Boda Islam - Relato de un recuerdo

Boda Islam – Relato de un recuerdo

Pie izquierdo, pie derecho y un suave impulso para ponerse de puntillas sobre unos dedos regordetes que parecen gominolas. Hace calor, y los azulejos que enmarcan la ventana le refrescan sus rollizas piernas, un placer contrarrestado por los raíles de la cristalera que marcan sus tiernos antebrazos dejando una visible línea roja.

– ¿Fiambre o boda Candela?

– ¡Ay! ¡No lo sé ¿Qué será? Yo quiero que sea boda ¡Ojala sea boda yaya!

– Candela, cuidado, no te asomes tanto, un día de estos vas para abajo, te caes un zaleazo y menuda desgracia. Puedes verlo pero no te inquietes y el cuerpo hacia dentro.

– Ya los veo yaya ¡Es boda, es boda! ¡Corre ven!

En ese momento siente como su menuda figura queda atrapada por un cuerpo , a sus ojos, gordo, de carnes blancas y que le inspira un incontrolable deseo de pellizcar. Siente su respiración en la nuca y es entonces cuando verdaderamente sabe que ella está allí y que llega el momento de activar el radar y prestar la máxima atención para que no se escape ni el más mínimo detalle. Abre sus grandes ojos negros y sin parpadear graba en su retina la escena que en pocas horas inspirará todos sus juegos y pasatiempos.

Un esquelético caballo rodeado de mujeres que visten túnicas de vistosos colores y cubren sus cabezas con hermosos velos ribeteados con hilo cobrizo y pequeñas lentejuelas que brillan como luciérnagas. Entonan cánticos que se confunden con gritos, auténticos alaridos, un tremendo escándalo que roza la locura y que choca con el discreto papel de la novia. Una prometida que ya desde el día de su casamiento conoce el papel que va a ocupar en su matrimonio, una enamorada que recorre sus últimos momentos como soltera dentro de un templo móvil blanco coronado con borlones de mil colores y desde el que no puede verla nadie, una protagonista ausente.

Gran emoción contenida en un breve instante, la comitiva llega a su fin y es la hora de desmontar el palco. Candela retira la banqueta de madera blanca y la coloca en su sitio, justo debajo de la mesa de la cocina que como en toda casa de vecino que se digne está presidida por una enorme jugosa pata de jamón serrano.

Comentarios: 

  • En este segundo escrito utilicé como recurso los recuerdos de mi infancia. La escena se desarrolla en Ceuta, en casa de mis abuelos durante las vacaciones de verano. Este escrito me ha resultado mucho más fácil que el primero por la simple razón que tenía muy clara la historia, de hecho escribí el primer párrafo para definir el arranque, contexto y tono y a continuación redacté el cierre, sabía que quería acabar con la pata de jamón serrano porque es la imagen protagonista de la cocina de mi abuela en mis recuerdos de infancia además de darme juego por la temática musulmana.
  • Seleccioné un narrador en tercera persona porque la protagonista tiene 6 años por lo que es un personaje que no tiene la capacidad de describir e ilustrar la escena tal y como quería. No es verosímil que un personaje infantil haga este tipo de descripciones por lo que no era posible utilizar un narrador en primera persona.
  • Dos correcciones: la primera es que suelo utilizar estructuras de doble adjetivación. Creo que quiero dejar tan clara la imagen que tengo en mi cabeza que tiendo a reforzar toda descripción con un mínimo de dos adjetivos lo que puede dar lugar a un contenido reiterativo y un tanto pesado. La segunda corrección es que utilicé la palabra equino en lugar de caballo y por el tono de la escena quedaba demasiado técnico.
  • Mi sensación durante este segundo escrito fue de mayor comodidad y fluidez a la hora de redactar, de hecho tardé muchísimo menos y lo disfruté bastante más porque las palabras iban surgiendo sin esfuerzo😀

Si te apetece unos minutos más de lectura aquí va el Escrito 1 – La sin hueso

Escrito 1 – La sin hueso

Relato basado en las palabras: Tiempo & Lengua.

El tartaja, el gangoso, el trapajoso, el trabado, el gago… Vamos, Jacobo, nombre que figuraba exclusivamente en su DNI y que su madre eligió para el segundo de un parto de gemelos, un bebé que nació enganchado al talón de su hermano y vivió a la sombra de un comunicador innato. Un tartamudo y un charlatán, el desequilibrio en su más pura esencia, un par de dos unidos por lenguas de diferente naturaleza.

El destino quiso que esas dos sin hueso se criaran en un escenario de habladurías, murmuraciones y chismorreos, en una narración de dimes y diretes no apta para medias lenguas como la de Jacobo pero un auténtico paraíso para el parlanchín de su hermano, quien sin levantar dos palmos del suelo ya entraba a todo trapo en las conversaciones del zoco.

Un baratillo que fue testigo del paso de las tronas que presidían el tenderete del bazar de la familia de los gemelos, a unos pequeños pupitres desde donde cumplir con las obligaciones estudiantiles. La matriarca de la familia lo tenía claro, era imprescindible ser capaz de recitar de carrerilla la lista de los reyes godos para ser un comerciante de diez, una prueba memorística infalible que aplicar en un futuro con los morosos, incumplidores y cuentistas, clientes habituales con los que había que batallar a diario con dos armas infalibles: pies de plomo y tratarlos sin pelos en la lengua.

Aún así, lo de recitar de carrerilla ha sido siempre un decir, el tiempo es muy relativo y las exigencias para las dos lenguas han sido diferentes, ya que para lo que Jacobo era una eternidad para el lengüetón de su hermano era un periquete, un santiamén, un tris.

Comentarios:

  • No fui capaz de escribir un relato porque no cuento nada ¡Jaja! no me queda más que reír… Teniendo en cuenta que la extensión máxima era un folio y que llevaba dos horas escribiendo llegué a un punto sin salida en el que no sabía qué acción o elemento incluir para llegar a un cierre coherente.
  • Es más un arranque de novela que un relato así que ya estoy maquinando para el próximo escrito en el que prometo contar algo… Eso sí, no fui capaz de construir un relato pero la redacción gustó así que animada to go on😀